La llegada del clima puramente otoñal belga, unida al descanso que me he concedido en esta tarde de domingo (que comenzó con una mención de este blog en uno de mis blogs de viajes favoritos en castellano (Diario del Viajero)), me han llevado a retomar mi presentación de los puntos más importantes de mi visita a Estocolmo.

Después de dar por concluida la primera noche a una hora razonable tras un paseo y tomar un café comencé mi primera caminata por Estocolmo alrededor de las 7.30 de la mañana después de un copioso desayuno. Al ser una persona con la costumbre de dormir relativamente pocas horas, aprovecho este factor para caminar por las ciudades casi desde el alba, momento en el que como dirían mis padres “las calles están casi sin poner” y las únicas personas que me cruzo suelen ser otros turistas, pero ellos provenientes del lejano oriente.

Afortunadamente gracias a la localización de mi hotel no tuve que dar ni dos pasos para ver el primer edificio de interés: el Stockholm Concert Hall. En este edificio es donde cada año se entregan los prestigios Premios Nobel, excepto el de la paz cuya ceremonia tiene lugar en Oslo. Por este motivo, y si Bob Dylan (extraño, por no decir otra cosa, Premio Nobel de Literatura de este año) decide aceptar el galardón, podéis matar dos pájaros de un tiro al organizar un viaje a Estocolmo en las fechas de entrega de los premios (10 de diciembre) y ver a este extraordinario cantautor en persona. Pese a que yo no entré en el edificio, he de decir que se puede visitar a diario con varios tours entre las 11 y las 17 y, si hay suerte, ver ensayos de la Orquesta Filarmónica de Estocolmo. Durante los días de mi estancia desafortunadamente no hubo un sólo momento en el que poder sacar una fotografía del exterior del edificio sin nada y/o nadie en la imagen ya que había un mercadillo en la plaza delante de la entrada principal. imgp8981

Sin perder mucho más el tiempo en conseguir una fotografía aceptable del edificio comencé a caminar en dirección al casco antiguo de la ciudad, o en sueco Gamla Stan. Para ello, el camino más directo discurre por la Drottninggatan, que viene siendo una de las calles con más tiendas y restaurantes de Estocolmo, y por lo tanto una de las más concurridas, aunque no lo parezca a tenor de estas imágenes:

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Con todo la tranquilidad del mundo fui avanzando por la mencionada calle hasta llegar a la entrada de Gamla Stan, que ya se vislumbra en la imagen de la derecha.

Existen tres puentes para acceder al casco antiguo de Estocolmo, recomendando que caminéis o bien por el Norrbro o bien el Riksbron. El primero transcurre al lado del Museo Medieval (Medeltidsmuseet) y ofrece una de las mejores vistas del edificio del Parlamento sueco (Riksdagshuset), que se pueden completar con las que ofrece el paseo por el Riksbron.

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Justo al cruzar el edificio del Parlamento y simplemente con subir unas escaleras que quedan a mano izquierda se llega a la plaza del Palacio Real (Kungliga Slottet). Se puede visitar su interior por unos 16 euros (160 SEK) por adulto teniendo acceso a los apartamentos reales y el tesoro con varios tours guiados de los mismos cada día. Además, e igual que ocurre con otros Palacios Reales de otras capitales europeas, hay cambio de guardia diario. En Estocolmo éste tiene lugar a las 12.15 cada día de la semana salvo los domingos en los que ocurre a la 13.15.

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Una vez visto el cambio de guardia y/o el interior del Palacio Real la siguiente parada obligatoria en Gamla Stan es la Catedral de Estocolmo (Storkyrkan). Esta iglesia está situada a escasos metros del Palacio Real, y ya os aviso, no esperéis para nada encontrar una catedral como las que vemos a diario en España. Sin embargo, he de reconocer que a pesar de que su exterior no llama mucho la atención el interior es una cosa totalmente diferente.

Dentro de las cosas que más captaron mi atención fue una estatua con un dragón montado por un jinete. Dicho jinete representa a San Jorge y la escultura fue inaugurada en 1489 como un altar consagrado al santo. La leyenda de San Jorge y el dragón trata de un dragón que exigía sacrificios humanos de la ciudad de Silene para no destruirla. El día en que la hija del rey iba a ser sacrificada San Jorge paseó en su caballo y prometió matar al dragón con la condición de que los ciudadanos paganos se convirtieran al cristianismo. Pero en Estocolmo, realmente se piensa que la estatua representa a Sten Sture (representado por San Jorge) que había derrotado a las tropas del rey Christian de Dinamarca (el dragón en la estatua) salvando a Estocolmo (princesa) de una invasión danesa unos años antes.

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La segunda obra que captó mi atención fue un cuadro un tanto extraño. La obra en cuestión, Vädersolstavlan, representa un fenómeno ocurrido en Estocolmo el 20 de abril de 1535. Ese día aparecieron en el cielo seis cercos luminosos con imágenes del sol. Este hecho se interpretó como el presagio de la caída de los poderes profanos. imgp9140

Después de tanto monumento llegamos a lo que, para mi gusto, hace del casco antiguo de Estocolmo algo especial: sus calles. Si hay una ciudad en la que os recomendaría guardar vuestros mapas y caminar tranquilamente por su entramado de calles esa es Estocolmo. Lo ideal sería comenzar caminando por Västerlanggatan e ir descubriendo calles adyacentes, y por supuesto probar alguno de los muchos cafés que os encontréis a vuestro paso. Recomendaría encarecidamente el Jerntorgihs Cafe  donde, aparte de un excelente café, hacen una repostería maravillosa.

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En este paseo por las calles de Gamla Stan seguramente os toparéis con el Nobel Museum que, como su propio nombre indica, expone todo lo referente a historias, inventos y cosas varias relacionadas con los premios Nobel. Un artículo en los próximos días tratará todo eso en más detalle.

Con todos estos puntos de interés Gamla Stan estaría cubierta pero para viajeros amantes de la fotografía siempre se puede, y debe, hacer algo más. Para ello se buscan los puntos de la ciudad en las que se puedan hacer las mejores tomas que incluyan casi todos los monumentos de la misma. Y esto se puede hacer en Estocolmo simplemente pasando a la isla de Södermalm. Lo primero que recomendaría sería subir al Katarinahissen, un ascensor con excelentes vistas de Gamla Stan que quedan completadas con las vistas desde el mirador Mosebacke.

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Ya que estamos por esta zona de la ciudad es muy recomendable que caminéis unas calles más para llegar a la calle Fjällgatan, una de las más bonitas de la ciudad.

Pero si he de escoger un lugar en Södermalm para pasar el atardecer éste es el mirador de Monteliusvagen. Las vistas desde este mirador dejan sencillamente sin palabras.

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Y después de un día bastante completo descubriendo el centro de Estocolmo cualquiera se merece una buena cena. Si sois amantes de la carne os recomendaría visitar, previa reserva, Griffins Steakhouse  cerca de la estación central. Por el contrario si queréis probar un buen restaurante vegetariano os recomendaría ir al Hermans, situado en la zona de Södermalm y muy cerca del Museo de fotografía y los primeros miradores que he mencionado.

Los siguientes artículos cubrirán museos y otras partes y curiosidades de la ciudad, incluida la sorprendente historia de una de las estatuas más pequeñas del mundo.

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Buena semana.

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