Después de una larga inactividad gracias a dos de mis compañeros más fieles, la pereza y el señor Netflix, he decidido retomar mi tarea bloguera con un viaje que realicé allá por abril del 2014. He de reconocer que este viaje marcó un antes y un después en mi elección de futuros destinos, ya que desde entonces mis preferencias tienden siempre hacia latitudes más septentrionales. Y para no aburriros más, sin más dilación voy a empezar con mis consejos y resumen de una visita de 3 días y pico a la capital de Suecia, Estocolmo.

Para comenzar qué mejor que unos pequeños consejos que deberíais plantearos hacer antes de ir a Estocolmo para ganar un poco de tiempo si vuestra estancia no es muy larga. Como todos conocemos, y más en el último año gracias a las comparaciones y planes que nuestros políticos han presentado a lo largo de este interminable proceso electoral, los países nórdicos son un ejemplo de buena organización, avance y eficiencia en todos los sentidos. En este artículo no quiero entrar en detalle de si esta última afirmación es verídica o no, pero he de reconocer que, para empezar, el funcionamiento de la oficina de turismo y su trato con los clientes ya es un punto a su favor.

La gente que me conoce sabe que una vez tengo un destino concreto en mente y los billetes de avión, tren, etc., comprados, comienzo una “investigación” más o menos exhaustiva sobre las cosas a visitar, restaurantes y cafés donde disfrutar de la comida local, hoteles donde alojarse y, sobre todo, pequeños detalles que pueden ayudar a ahorrarse unos pocos euros, que en países como Suecia puede llegar a ser un buen pico (en este caso coronas suecas que es la moneda de curso legal en Suecia).

De esta manera entablé contacto con la oficina de turismo de Estocolmo por email. Ya en su primera respuesta, y sin muchos rodeos, me dijeron que para una estancia de duración como la mía y con los planes que tenía en mente, lo más aconsejable era adquirir la Stockholm pass. El precio de esta tarjeta oscila entre las 650 y 1125 SEK (56 y 91 euros) según se compren para 1 ó 3 días. Con esta tarjeta tienes incluido, además de la entrada al museo de los premios Nobel, el museo Vasa, el Palacio Real, tours como el del Royal Canal y a más de 60 atracciones en la ciudad, el transporte público (metro, tranvía y autobús). Eso sí, yo aconsejaría que, si el clima acompaña a lo largo de vuestra estancia y además sois más de descubrir la ciudad a pie, la parte del transporte os la podríais ahorrar ya que el centro de la ciudad y la mayoría de atracciones se encuentran relativamente próximas.

stockholm-pass-card

Y el buen trato de la oficina de turismo no acabo aquí. En el mismo email me comentaron que si quería una guía de Estocolmo en español bastaría con que les dijera mi dirección postal y que me la mandarían tan pronto como pudieran. Dicho y hecho. En menos de una semana tenía en mi domicilio la Stockholm pass, que tendría que activar a mi llegada a Estocolmo, y la guía de la ciudad. ¡Minipunto y punto para la oficina de turismo de Estocolmo!

A continuación llegó el momento de buscar un hotel para alojarme. Para esto siempre utilizó tres páginas web y/o servicios que hasta ahora me han dado muy buen resultado. En orden de preferencia son: booking.com, airbnb y hotwire. En este caso, y gracias a que miré booking.com en mi día de suerte, me alojé en el Scandic Klara (un hotel muy aconsejable situado nada lejos del centro) por un precio más que razonable.

Después del transporte, turismo y alojamiento, lo único que queda es la parte principal del viaje: comer. Hablaré de los distintos restaurantes que visité en los siguientes artículos que publique, pero por si queréis saber cómo llego a encontrarlos, simplemente echad un ojo a tripadvisor antes de vuestros viajes. De momento todos los restaurantes y cafés que he visitado siguiendo las opiniones de los usuarios de esta red no me han defraudado.

Por último, un asunto en el que gasté un poco de tiempo antes del viaje es algo que os recomiendo para cualquier viaje y no sólo para Estocolmo. Si os apetece que guías locales o cuando menos gente que lleva viviendo bastante tiempo en la ciudad os cuente anécdotas de la misma y os dé consejos sobre qué visitar y qué no, buscad un Free Walking Tour. En mi caso elegí hacer una visita guiada del centro de la ciudad a la mañana siguiente de mi llegada para tener una idea de los puntos de principal interés y cuánto tiempo me llevaría verlos.

Con todo organizado llegué al aeropuerto de Bromma, situado muy cerca del centro de Estocolmo. Actualmente no sé si el Stockholm pass incluye el transporte del aeropuerto al centro de la ciudad (según distintos foros parece que no), pero hace dos años y medio no lo hacía. De todos modos basta con coger un autobús, o bien del servicio Flygbussarna o bien de las líneas 110 o 152 del transporte público de Estocolmo, y luego moverte dentro de la ciudad con el tranvía, metro o autobuses.

Y para concluir mi primer post sobre Estocolmo, quería añadir las primeras impresiones que la ciudad me dejó en mi primer paseo de viernes noche, más bien madrugada:

  1. Si visitas Suecia desde un país que no sea Dinamarca, Finlandia, Noruega o Islandia, y tu vida no pende de un hilo si no consigues tomar una cerveza, no lo hagas. El precio de las bebidas alcohólicas es absolutamente prohibitivo, viendo que una mísera caña puede costar más de 6 euros.
  2. Consecuencia del punto 1. Las cafeterías están abiertas hasta más de medianoche y tienen una gran afluencia de público. De hecho Suecia es el tercer país del mundo que más café per cápita consume.

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Con toda esta información doy por concluido mi primer artículo sobre la primera capital escandinava que tuve ocasión de visitar. En los siguientes artículos podréis seguir descubriendo en más detalle los puntos de mayor interés turístico de la capital sueca.

 

 

 

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