Como ya habréis podido comprobar, ha pasado bastante tiempo desde mi último comentario en el blog. Esto ha ocurrido de nuevo por la misma razón de siempre, la falta de tiempo. Aún así sigo viendo asombrado y agradecido que mucha gente está interesada en mis posts sobre viajes, cine y series, sobre todo los primeros. Da gusto tener unos lectores tan ávidos de información como vosotros.

La verdad es que he de reconocer que el blog surgió con el único fin de hacer saber mis experiencias en viajes a distintos lugares del planeta, y sobre todo, ser de ayuda para gente que vaya a visitar los mismos sitios donde yo he estado. Pero además de viajar, pensé que sería una buena idea el añadir comentarios sobre las otras dos aficiones que copan la mayoría de mi tiempo. Estas son es el cine y las series. Por casualidad, hasta ahora sólo he escrito acerca de películas que me han parecido obras maestras y que seguramente ocuparán un lugar privilegiado en la clasificación de las mejores películas de la historia, como fue el caso de Interstellar y Nightcrawler el año pasado. Por ello, y viendo el título del artículo que ahora mismo nos ocupa, podréis imaginar que he visto una serie que me ha causado una más que grata que impresión.

Para comenzar, he de decir que el dinero mejor gastado de los últimos años han sido los 18.90 euros mensuales pagados a UGC para poder ver todas las películas que me plazca en sus cines de Amberes, y los 7.99 que pago religiosamente a Netflix cada mes por disfrutar de series de su propia cosecha, así como otras series y películas ofrecidas en su catálogo. Este abono a Netflix me ha permitido ver, en algunos casos a un ritmo que ralla la enfermedad (algunos de los que lean este artículo saben a lo que me refiero), series de una calidad excepcional como son House of Cards (Claire Underwood for president), Daredevil (con un gran Wilson Fisk como antagonista del superhéroe de Marvel), Hannibal (descubriendo a un Mads Mikkelsen digno sucesor de Anthony Hopkins) o Narcos (increíble ración de realidad sobre este mundo en que vivimos). Pero Netflix dejó para el final del año (estrenada el 20 de noviembre) el culmen dentro del catálogo de la empresa de streaming americana hasta la fecha. Esta serie es Jessica Jones.

Evidentemente podréis leer opiniones contrarias a mi anterior comentario en internet o en la prensa, pero ya que este blog lo escribe un servidor, y entendiendo que si leéis el blog es porque estáis interesados en mi opinión, me siento libre de añadir que Jessica Jones es de lo mejor que mis ojos han visto en los últimos años de mi vida.

Para situaros en el contexto en el que surgió la serie he de contar una serie de detalles antes de entrar en comentarios más detallados sobre algunos de los personajes. Jessica Jones es una heroína de la factoría Marvel (sí, la misma que hace The Avengers, Ironman y demás historias) que aparece en el cómic titulado “Alias” (dos volúmenes muy recomendables) con guión de Brian Michael Bendis y dibujo de Michael Gaydos. Jessica no es una heroína al estilo de Hulk, Ironman, Captain America y demás Vengadores, aunque si tenga dos “poderes” como son la capacidad de volar (más bien saltar mucho como bien recalca varias veces en la serie) y una fuerza fuera de lo normal. Pero lo más importante y más atractivo es que es un personaje mucho más terrenal, con problemas que cualquier persona podría tener en su vida (aunque espero que ninguno tenga un Kilgrave a su alrededor) que los superhéroes anteriormente mencionados. Eso hace que junto a Daredevil (superhéroe invidente también de Marvel) sean los personajes más “terrenales” de Marvel. Por ello, no ha de extrañar que, dentro del acuerdo alcanzado entre Marvel y Netflix, estos dos fueran los dos primeros personajes en tener una serie propia, con unos resultados extraordinarios en ambos casos. Probablemente escriba otro artículo dedicado a Daredevil en las próximas semanas ya que me pareció otra maravilla (sobre todo la actuación de Vincent D’Onofrio como Wilson Fisk), pero hoy toda la atención va dedicada a Jessicaaa (cuando veáis la serie entenderéis porque añado alguna ‘a’ que otra al final del nombre).

Si una serie recibe tanta crítica positiva como está siendo el caso de Jessica Jones (con un 92% en rottentomatoes.com por ejemplo) es evidente que además de un guión y dirección excelentes, la serie cuenta con un elenco de actores del máximo nivel. En este artículo únicamente voy a mencionar a Jessica Jones (Krysten Ritter) y a Kilgrave (David Tennant), pero eso no quiere decir que actuaciones como las de Rachael Taylor, Mike Colter o Carrie-Anne Moss (la Trinity de Matrix) como Trish Walker, Luke Cage (que tendrá otra serie en Netflix) y Jeri Hogarth respectivamente sean mediocres. En realidad son excelentes y ese es uno de los factores a resaltar de la serie. Pero es que Jessica Jones y Kilgrave están en otro escalón.

El peso de la serie lo lleva, sin ningún tipo de duda, Krysten Ritter (también conocida por ser Jane en Breaking Bad) con una actuación y caracterización del personaje dignos de mención. Una gestualidad logradísima que hace vivir al espectador los estados de ánimo que atraviesa su personaje a lo largo de la primera temporada de la serie como si fueran los de uno mismo, así como un lenguaje de lo más soez visto en series de televisión (no esperéis un nuevo South Park en este sentido), hacen de Krysten Ritter una más que acertada elección para el personaje de Jessica.

Eso sí, nada sería igual si no tuviera al lado un villano, Kilgrave (David Tennant), que en algunos blogs se han atrevido a comparar con el Joker de Heath Ledger (yo no voy a entrar en ese debate, aunque como ya he comentado con algunos de vosotros da un miedo terrible). Lo más sorprendente es que pese a que David Tennant es mundialmente conocido por encarnar a Doctor Who en la serie británica, el actor escocés también tiene en su currículo un villano más que conocido, ya que fue Barty Crouch Junior en Harry Potter and the Goblet of Fire. En este personaje ya daba una idea de lo que podía ofrecer como villano, pero las expectativas se han visto superadas con creces en Jessica Jones, donde interpreta al manipulador de mentes, Kilgrave.

En lo que a los 13 episodios de la serie respecta, no quiero contar ningún detalle que pueda arruinar vuestra próxima experiencia con el mundo Marvel. Simplemente quiero añadir que debéis estar preparados para una serie muy oscura, ya que la capacidad de Kilgrave de controlar las mentes de los que lo rodean, hace que la serie explore lo peor de la especie humana sin necesidad de utilizar una violencia que estaría fuera de contexto. Este mismo “superpoder” lo tiene la serie sobre los espectadores, y por ello os recomiendo que si la veis en Netflix (donde el siguiente episodio comienza automáticamente 12 segundos después de concluir el previo), procurad hacerlo cuando tengáis algo que hacer al día siguiente o momentos después del capítulo, porque sino la serie no os durará más de 2 ó 3 días.

Sin más os invito a que veáis Jessica Jones, y dejéis vuestras opiniones sobre la misma en los comentarios de esta entrada. Espero que os guste.

 

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