Como ya se pudo leer en la publicación anterior, desde inicios de septiembre hasta inicios de diciembre de este año mi residencia ha cambiado a territorios helvéticos, y más en concreto a un pequeño pueblo llamado Villigen. La vida aquí es más que tranquila, aspecto que queda más que claro cuando os comento que, además del resto de habitantes de la residencia de la empresa, lo que más a menudo veo son unas vacas que pastan alegremente en un terreno vecino.

Esta tranquilidad que reina en mi vida diaria cambia un poco durante los fines de semana ya que los dedico a hacer algo de turismo.

Mis visitas comenzaron el fin de semana pasado con un destino al que tenía muchas ganas desde hace bastante tiempo gracias a imágenes de otros blogs de viaje: Lucerna.

Aquellos que hayan seguido el blog desde hace más tiempo sabrán que en mi anterior estancia en Suiza ya había visitado ciudades como Berna, Basilea y Zurich, pero Lucerna estaba aún pendiente. Por este motivo y visto que el clima iba a acompañar durante el sábado, decidí comenzar mi viaje temprano para llegar a primera hora de la mañana a Lucerna. Eso sí, la ciudad en sí no era lo primero que iba a visitar en ese día.

El objetivo principal de la jornada, y tema de este primer post, era subir al Monte Pilatus situado al lado de Lucerna. Este monte, que en su punto más alto alcanza los 2132 m, recibe su nombre, según la leyenda, porque el cadáver de Poncio Pilato fue lanzado en un lago que se encontraba en su cumbre. Según la misma leyenda, el fantasma de éste controla la cumbre no permitiendo a la gente llegar a la misma. Por lo que yo pude ver el sábado pasado, este fantasma estaba de vacaciones de verano o durmiendo a la hora que llegué, porque la cantidad de turistas presentes era impresionante.

Dejando a un lado las leyendas, el nombre de la montaña viene del latín pileatus que significa cubierto por las nubes, y que parece ser que es el estado más habitual de la cumbre. Por suerte, y como habían pronosticado los meteorólogos (gracias Maldonado), el día no podía estar más despejado proporcionando la vistas más impresionantes que jamás haya contemplado en mi vida. He aquí un ejemplo:

Monte Pilatus

En este momento y después de leer todo lo que he escrito anteriormente y ver las imágenes de las montañas a lo mejor os estáis preguntando, ¿cómo diantres llegó este hombre ahí arriba?

La respuesta incluye uno de los motivos por los que decidí hacer esta visita. Para llegar a la cumbre del Monte Pilatus existen varias alternativas. Por un lado, echarle un par de huevos y subir a la cumbre caminando, cosa que evidentemente un servidor no hizo (a diferencia de otros valientes (Ver la siguiente foto)). Por otro, coger un teleférico que te lleva en varias paradas desde Kriens a la cima. Y por último, la opción que yo escogí. Esta opción consiste en llegar a la cima gracias a un tren cremallera que sale de Alpnachstad. Este tren es, dentro de los trenes de este tipo, el que sube las rampas más empinadas en el mundo. Por ello no podía desperdiciar la oportunidad de vivir esta experiencia en primera persona (totalmente recomendable la experiencia para cualquier persona, en especial para mi amigo Diego).

Increíbles pendientes vistas desde el tren cremalleraValientes caminantes

El recorrido de unos 40 minutos de duración a bordo de este tren cremallera, deja a ambos lados unas imágenes montañosas inolvidables, que culminan cuando se llega a la cima.

En el momento en que uno desciende del tren cremallera aún no se está en el punto más alto de la montaña. Para llegar allí se ha de realizar una pequeña caminata, descrita como de mediana dificultad en la guía, de unos 35 minutos de duración por la que se va caminando por un sendero perfectamente señalizado y delimitado. Eso sí, si tenéis el más ligero vértigo, no lo hagáis porque hay momentos en los que el sendero es más estrecho y lo que puedes observar es una caída de probablemente más de 1000 metros con el miedo que ello conlleva. Estas alturas y terrenos montañosos permiten a los más intrépidos desarrollar otro tipo de deportes en la zona….

Aventureros en las alturas

Además de este sendero, existen tres recorridos más de menor longitud que también te permite dar un paseo en las alturas y otear el horizonte suizo, algo que verdaderamente merece la pena, y que sólo consumirá unas 4-5 horas de vuestras vidas.

Por todos estos motivos no me queda nada más añadir, y simplemente decir que en la medida de lo posible, y si coincide cerca de vuestro próximo destino vacacional, no dudéis ni un segundo en subir al Monte Pilatus, uno de los paraísos naturales más impresionantes que han visto mis ojos.

Monte Pilatus

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