Después de mis últimos dos artículos dedicados a Nightcrawler e Interstellar respectivamente, ha llegado el momento de continuar con la parte del blog dedicada al cine.

Como bien resalta el título de este último artículo, el año 2014 está resultando uno de los más prolíficos en películas de calidad que mi mente, de casi 30 años, puede recordar. Desde el mes de octubre cuando vi la película Gone Girl (otra que tendrá un post dedicado próximamente) hasta la última película que he visto, The Imitation Game, la calidad de las películas y las actuaciones contempladas ha llegado a cotas inimaginables.

Esta serie de posts, comenzando por el de hoy, irá dedicada a las siguientes películas: The Imitation Game, Mr Turner y Gone Girl, comenzando hoy con la primera de ellas.

The Imitation Game nos cuenta la historia de uno de los personajes más importantes en la historia del siglo XX, o al menos de uno de los que más influencia tuvo en el desarrollo del mismo. Este personaje es el matemático inglés Alan Turing. Para quien no conozca los logros de este científico, podemos definirle como el padre de los ordenadores además de una de las figuras más decisivas en el fin de la II Guerra Mundial, gracias a su capacidad para descifrar los códigos nazis, particularmente los de la máquina Enigma. En los inicios de la guerra esta máquina utilizada por los alemanes, servía para cifrar y descifrar mensajes. La tarea conjunta de Alan Turing con su grupo de trabajo, según estimaciones posteriores, ahorró unos dos años más de guerra salvando de esa manera millones de vidas. El proceso y trabajo de descifrado de la máquina Enigma, además de otras partes de la vida de Alan Turing, son los que se tratan en The Imitation Game.

El encargado de llevar esta historia a las pantallas de nuestros cines ha sido Morten Tyldum del que, si he de ser sincero, no había visto nada con anterioridad. Pero lo que me llevó a ver la película, además de estar muy interesado en la vida y logros de Alan Turing (os recomiendo leer el libro de Andrew Hodges, Alan Turing: The Engima), fue que el encargado de representar a Turing en la gran pantalla es Benedict Cumberbatch. Supongo que a día de hoy todos estáis familiarizados con este actor inglés, que encarna a Sherlock en la serie de la BBC. Aparte de este papel tiene actuaciones muy destacables como Khan en la última película de Star Trek: Into the darkness, Smaug (voz y movimiento) en las últimas dos películas de The Hobbit, dar vida al creador de Wikileaks, Julian Assange en The Fifth State, y haber participado como Ford en la ganadora del Oscar a mejor película del año pasado, 12 years a slave. Pero a pesar de haber dado vida a todos estos personajes anteriores, y después de haber visto todas esas películas, creo que su mejor actuación hasta la fecha la deja para The Imitation Game. Es verdad que muchos me pueden tachar de tener una opinión no muy objetiva ya que soy un defensor acérrimo de su papel en Sherlock. También pueden decir que interpretar a un personaje más bien solitario y que no encaja bien en la sociedad no tiene tanto mérito para él ya que las características principales de Sherlock son las mismas. Pero a pesar de todo esto y ya que el blog es mío y por lo tanto no tengo a nadie que censure estás líneas que escribo, he de definir su actuación como MAGISTRAL. Las características de Alan Turing, descritas en el libro anteriormente mencionado, quedan plasmadas en la película gracias al trabajo de Benedict haciéndote sentir totalmente identificado con el personaje y los problemas que va afrontando en su, lamentablemente, corta vida. La actuación de Alex Lawther como el joven Alan Turing no hace perder el nivel en un sólo instante mereciendo una mención especial. En definitiva, conoceréis a un Alan Turing bastante parecido al descrito en las distintas biografías de acuerdo a distintas críticas que he leído en internet.

Dentro del resto del reparto destaca en gran medida Keira Knightley. Esta actriz conocida por el gran público por sus papeles en Pirates of the Caribbean, tiene otros papeles mucho más meritorios a sus espaldas. Entre ellos destaca para mí el papel de Sabine Spielrein en A dangerous method (película que os recomiendo), y sobre todo su papel principal por el que fue nominada al Óscar en Pride and Prejudice. En The Imitation Game, Keira es Joan Clarke, la única mujer en el grupo de trabajo en Bletchley Park dedicado a descifrar el código de Enigma. Esta mujer era la persona del grupo con la que Alan tenía más confianza a la hora de trabajar y entablar conversaciones más banales. Es cierto que en la película, y para mantener un poco la historia y hacerla más rítmica, hay aspectos de su personaje que no son veraces de acuerdo a las distintas biografías. De todos modos los acepto de buen grado ya que en ningún momento el metraje me pareció excesivo ni los cambios me parecen insultos hacia la historia real. Su actuación por otra parte me parece digna de la nominación a los Globos de Oro que hemos conocido recientemente.

Con todo lo que he ido diciendo hasta ahora sobre los actores principales y la película os podéis imaginar que salí encantado de la sala de cine. La verdad es que es algo esperable si hablamos de una película a la que para mi gusto no le sobra ni un segundo, que relata con maestría la vida de uno los científicos que más he admirado en mi vida, con una banda sonora maravillosa (realizada por Alexandre Desplat) y con unas actuaciones que pueden encontrarse en el grupo de las mejores del año (en cualquier otro año serían merecedoras de Óscar directamente).

Sin entrar en más detalle os recomiendo ambos, la lectura del libro y el visionado de la película, y espero vuestras impresiones al respecto.

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