El post de hoy va dedicado a un museo muy esperado que abrió sus puertas al público de nuevo en octubre del año pasado. Dicho museo es el Red Star Line Museum en Amberes. Para aquellos no familiarizados con la historia del Red Star Line, aquí va una pequeña introducción antes de comenzar a hablar del museo en sí.

El Red Star Line era una línea de pasajeros (importante aclarar que era en barco) que unía Amberes con América del Norte entre 1873 y 1934. Esta línea fue resultado de la fusión o el acuerdo al que llegaron en 1871 la International Navigation Company de Philadelphia (también propietarios de la American Line) y la Société Anonyme de Navigation Belgo-Américaine de Amberes. Los principales puertos estaban en Amberes, Liverpool, Southampton y posteriormente, al otro lado del Atlántico, Nueva York y Philadelphia. Después de esta pequeña introducción voy a centrarme más en la explicación de la localización del museo y la exposición que presenta en su interior.

El museo se encuentra en la calle Rijnkaai de Amberes, lugar que en 1873 estaba alejado del centro de la ciudad, y donde se encontraba el amarradero del Red Star Line. El primer barco que partió de este lugar, el 20 de enero de 1873, se llamaba Vaderland. El destino de dicho barco era Philadelphia. Como en casi todos los aspectos de la vida, el primer viaje no fue todo lo satisfactoria que cabría esperar. Debido a fuertes tormentas en el viaje, el barco se quedó sin carbón antes del momento previsto, viéndose obligado a parar en Halifax (Canadá) para solventar este inconveniente. Después de un largo viaje, el Vaderland alcanzó su destino el 17 de febrero de 1873.

En el museo en sí, justo al entrar y después de pasar una zona con imágenes de pasajeros y voces de los mismos en distintos idiomas (incluídas catalán y castellano que he escuchado en las dos veces que he ido al museo), y de ver cómo era la entrada al registro del barco y maletas propias de la época, la visita sigue en una sala, donde se pueden contemplar maquetas de este barco. Además existe la maqueta de otro barco, el Belgenland, que fue el último utilizado en 1934, y que era idéntico a un barco que todos conocemos, bien sea por verlo en el cine, documentales, fotos, etc., el Titanic.

Dos millones de pasajeros tomaron el Red Star Line en busca de una mejora sustancial en su vida o simplemente por motivos laborales, etc. El museo, en algo que los españoles procedentes de la sociedad después de la Guerra Civil y nosotros mismos entenderemos sin problema, sigue su exposición mostrando que la inmigración es algo que ha ocurrido desde tiempos inmemoriales. En la siguiente sala, la historia de múltiples inmigrantes, algunos de ellos mundialmente conocidos como Pitágoras. Esta parte se presenta en forma de imágenes y texto, para conocer los motivos que llevaban a cada uno de ellos a la inmigración.

Posteriormente, la historia del Red Star Line comienza como tal en el museo. En ese momento, se asciende una rampa como la entrada de un barco, en la que tendremos la oportunidad de contemplar fotos de algunos de sus viajeros. A lo mejor hasta alguno de ellos os resulta algo familiar…
Collectie Vrienden van de Red Star Line
Actualmente con los aviones y medios de locomoción actuales nos sonará como una locura, pero la duración de un viaje desde Europa (saliendo por ejemplo desde Varsovia) y llegar a Estados Unidos, pasando por viajes en tren para llegar a Amberes y el posterior viaje transoceánico con el Red Star Line, podía durar unos 20 días e incluso más tiempo. Además los controles de seguridad para poder realizar el viaje eran muy exhaustivos, teniendo especial relevancia los controles de salud, que dieron lugar a diferentes historias para muchos viajeros que se relatan en la siguiente sala del museo, y que he decidido posponer para un siguiente post que verá la luz en breve.
Espero que la historia del Red Star Line os resulte tan atractiva como a mí y sigáis este post y el siguiente que completará el recorrido del museo. Buen fin de semana a todos.
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