Después de mucho tiempo en el que le debía esta entrada a Jorge, me he decidido a retomar el blog y escribir algo sobre la ciudad más grande del país helvético, Zürich.

Ya han sido dos ocasiones en las que he tenido la oportunidad de visitar esta ciudad de cerca de 400.000 habitantes. He de reconocer que, pese a la opinión que mucha gente me daba sobre ella con anterioridad, es una ciudad que me ha dejado una grata impresión en ambas ocasiones.

Si la visitáis y esperáis encontrar una ciudad llena de monumentos, iglesias, etc., realmente Zürich no es el lugar más adecuado. En la primera ocasión que fui a Zürich permanecí allí durante un fin de semana completo, lo que me dio tiempo a ver un poco más de los entresijos de la ciudad. He de reconocer que al visitarla en verano, con un clima que acompañó en gran medida, y recibir el consejo de una lugareña marcó la opinión final sobre la ciudad.

Como en el resto de las ciudades suizas que visité, el hecho de tener un río atravesando la ciudad le da un encanto singular. En este caso el río es el Limmat que se inicia en la misma Zürich, en el Zürichsee, que es un lago que se encuentra en la ciudad. Las vistas desde este lago son espectaculares, pudiendo contemplar un lago de unas dimensiones bastante considerables y observando al fondo las montañas cercanas a la ciudad.

ZürichseeComo podéis comprobar y ya comenté anteriormente, el clima me acompañó durante mi estancia en la ciudad, pudiendo disfrutar de unos buenos baños en el río y en el lago. Sobre todo, me encantó un baño en mitad de la noche, sobre las 2.30 de la mañana, cuando el calor invitaba a pegarse un baño junto con los oriundos. La cantidad de gente que allí encontré era debido a un evento que había tenido lugar durante el día, en el que grupos de amigos y gente de todos los lugares participaban en una especie de “carrera” por el río, aunque el ambiente era más bien festivo que de competición.

Como bien he comentado al inicio del post, no es una ciudad que se caracterice por tener unos monumentos espectaculares, con lo que yo recomiendo en gran medida que inicies tu visita desde el Zürichsee y luego te dejes llevar por el sendero que toma el río y que te llevará a lo largo del centro de la ciudad. En esta caminata, y sobre todo de noche, lo que más llama la atención es la iluminación de la Fraumünster Kirche que destaca por las vidrieras que se encuentran en su interior.

Fraumünster Kirche

Zonas altamente recomendables, con un ambiente más alternativo dentro de una ciudad con precios bastante elevados para cualquier estándar, se encuentran cerca del Mattensteg, un puente que atraviesa el río Limmat. Allí podréis encontrar bares en los que tomar cafés, cervezas, etc., en tumbonas, y con precios más que asequibles.

Os pongo alguna instantánea más de la ciudad.

Como bien os he comentado desde el inicio, la ciudad no llama la atención por sus monumentos, pero la atmósfera que se respira es especial e invita al turista a perderse por sus calles y dar paseos por los sitios más inhóspitos de la ciudad.

Ciudad recomendable si queréis seguir mi consejo, aunque como para el resto del país, debéis acudir con un presupuesto más elevado que para muchos otros lugares de Europa Central. Pronto seguiré con más ciudades que he visitado en los últimos tiempos y que de momento no he descrito en el blog.

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