Como bien comenté al inicio del blog, el fin de éste sería principalmente comentar experiencias, vivencias, descubrimientos, etc., de mis distintas visitas a diferentes lugares. Sin embargo, la incorporación de otro tipo de temas en el blog puede ser del agrado de muchos de los lectores. Y sin ir más lejos, creo que este es el caso del post que estoy comenzando a escribir.

El tema principal sobre el que va a girar este artículo es el 40 aniversario de dos hechos que, aunque no hubiera nacido por aquel entonces, tuvieron cierto hueco en mi vida hasta ahora. En particular uno de ellos, y ese es TUBULAR BELLS de Mike Oldfield. He de suponer que todos los que leen mi blog saben de lo que estoy hablando, pero si existe alguien externo y despistado en el aspecto musical, he de decir que es un disco que data del año 1973. En esa fecha Mike Oldfield contaba con tan sólo 19 años de edad, pero al parecer y según distintas fuentes y entrevistas concedidas por el artista, la melodía de Tubular Bells estaba en su cabeza desde que tenía 17 años. Con otras muchas cábalas de distintos medios de comunicación, emerge la idea de que la composición de Tubular Bells tuvo lugar cuando el artista estaba en un “viaje” especial, gracias a la ayuda de distintas sustancias estupefacientes. Sea como fuere, y si este hecho es verdad, gracias hay que dar a la existencia de esas sustancias.

Tubular Bells fue un auténtico éxito de la época con más de 2,5 millones de copias vendidas en el Reino Unido y una presencia de más de 270 semanas de en las listas británicas. Este increíble fenómeno artísticos propuso un increíble cambio en lo establecido por aquellas épocas, ya que consistía en un tema puramente instrumental. También supuso el inicio de la grandeza de Virgin Records, con Richard Branson a la cabeza, que después de varias negativas por otras firmas discográficas, decidieron darle la oportunidad a Mike Oldfield. Dudo que se arrepintieran en algún momento de esa oportunidad concedida, y por ejemplo, Richard Branson, es ahora el cuarto hombre más acaudalado del Reino Unido.

Pero el principal hecho que acompañó el lanzamiento de Tubular Bells, fue su uso como Banda Sonora en la película “El exorcista”. También se cumplen 40 años del estreno de la película de William Friedkin. La película puede ser considerada, al menos de acuerdo a la opinión de muchos críticos de cine, como una de las mejores cintas de terror de la historia. Yo la pondría, al menos en mis gustos, en los primeros puestos junto con “La profecía” (Versión antigua por supuesto).

Y diréis, ¿y por qué narices nos cuenta este tío estas historias? Pues simplemente por el hecho de recordar la existencia de una auténtica obra de arte hecha música con este Tubular Bells de Mike Oldfield, para que los que llevéis mucho tiempo sin escucharla le concedáis una nueva oportunidad, y para los que lo hagáis a menudo lo sigáis haciendo.

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