Últimamente siempre escribía sobre viajes, ocio y derivados, siendo el fin principal de este  blog. Es decir, servir como guía para gente que quiera visitar las mismas ciudades que yo he pateado o bien aquéllas en las que he residido.

Hoy sin embargo, he decidido que no tocaba hablar de ocio ni nada por el estilo. Este artículo pretende explicar, para la gente que lo quiera leer y en última instancia creer (todo el mundo es libre de tener su propia opinión), que no a todo el mundo le regalan rosas y vive como un rey en el extranjero, como algunos programas de la televisión española quieren presentar.

No hablo de mi caso en particular, ya que cuento con un trabajo en el que estoy extremadamente contento, vivo en una ciudad en la que me encuentro en un ambiente excelente y convivo con un gran grupo de amigos que se ha convertido en mi familia en Bélgica.

Y entonces diréis: ¿y por qué narices nos habla de milongas hoy este hombre?

Básicamente este artículo comenzó a gestarse después de ver el caso de la cantidad de gente que fue a vivir a Noruega debido a lo que mostraron en el dichoso programa de españoles por el mundo, y que vieron como le dieron con la puerta en las narices. Estos trabajadores tuvieron que vivir momentos de auténtica miseria y angustia en el país nórdico, y al verlo uno se siente en la obligación moral de describir la situación en donde se encuentra.

En mi caso y después de haber visto multitud de mensajes de gente en un grupo en Facebook llamado Españoles en Amberes, donde la gente comenta que viene porque han visto en la televisión que hay mucho trabajo en Bélgica, que se vive bien, etc. Acompañando a estas razones están las subsiguientes decepciones al no encontrar trabajo en 2 días, ver que las condiciones que le ofrecen no son las esperadas, etc.

En ese momento uno piensa que debe compartir su propia experiencia en el medio más accesible para la gente, es decir, internet. El objetivo de este artículo no es descorazonar a la gente que quiera venir a Bélgica, evidentemente cualquiera es libre de intentarlo, pero que la gente no crea que hay paraísos en los que vives como un rey sin dar palo al agua y sin algún esfuerzo por tu parte.

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