Después de las detalladas explicaciones sobre las distintas ciudades visitadas en Polonia y la boda a la que asistí en ese país, llegó el momento más esperado por Jorge, las entradas dedicadas a Suiza.

Algunos diréis, vaya verano se pasó el maldito visitando sitios y haciendo turismo, pero la principal razón por la que estaba en Suiza era laboral. Allí pasé un poco más de tres semanas (podemos redondearlo a un mes), y evidentemente los fines de semana se aprovecharon al máximo para visitar distintos lugares del país.

Unos años atrás, había tenido el placer de estar en los Alpes suizos en la compañía de mis amigos Interraileros: Tapia, Zato, Nano, Rulo y Java, visitando en ese momento Interlaken y Grindelwald, que nos dejaron gratamente emocionados por la belleza de los paisajes.

En esta ocasión tocaba visitar ciudades más grandes de la geografía suiza. La primera que va a ser objeto de explicación en el post es Berna. 

Berna es la capital de Suiza, sorprendiendo el hecho de que una ciudad de unos 600,000 habitantes sea la capital del país. La sorpresa es aún mayor cuando nos adentramos en sus calles, que a mí en particular me recordaron a visitas realizadas a la sierra salmantina, como el caso de Candelario. El río Aar atraviesa la ciudad, siendo la ciudad vieja de Berna Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde el año 1983, gracias a la arquitectura medieval conservada durante siglos. A pesar de que en Suiza se hable tanto el alemán como el francés, el idioma oficial de la capital es el alemán.

Una de las primeras cosas que se ven al llegar a Berna y que te hacen notar en las guías y mapas que recibes en la oficina de Turismo situada en la Estación Central de tren es que es una de las ciudades del mundo con mejor calidad de vida.

El origen del nombre de la ciudad radica, según la leyenda local, en que el duque Bertolo V de Zähringen, fundador de la ciudad, prometió nombrarla según el primer animal que encontrara en la cacería que iba a realizar por la ciudad, y este animal fue un oso (Bär en alemán). Con este he de decir que Antonio debería realizar una visita obligada para contemplarla en persona. Con motivo del nombre de la ciudad al lado del río tiene una zona delimitada con osos deambulando que, por la pinta que tenían, son pacíficos y tranquilos como el resto de habitantes del país.

Mascota oficial

Yo llegué a la ciudad en tren, procedente de Villigen, y una vez estuve en la estación de Berna, lo primero que hice fue dirigirme a la oficina de turismo donde recibes un mapa gratuito y unos consejos muy útiles a la hora de realizar la visita de la ciudad. La principal recomendación que yo recibí fue seguir la ruta del mapa marcada por las fuentes de la ciudad, que datan del siglo XVI, y son atribuidas a Hans Gieng. Existe un total de 12 fuentes de distinta belleza, incluídas fuentes bastante feas para que lo voy a negar, pero aquí sólo os voy a mostrar las que más me llamaron la atención. La primera que vi, que era de las más bonitas, es la fuente Pfeiferbrünnen (gaitero en español) en la calle Spitalgasse.

Pfeiferbrünnen
Pfeiferbrünnen

Siguiendo mi ruta, nos encontramos con la fuente de Anna-Seiler que se encuentra justo en frente de la Torre de la prisión, y un poco más lejos ya se puede divisar la torre más bonita la ciudad, la Torre del Reloj, precedida de otra fuente, la Schützenbrunnen. Al marcar las horas, al igual que ocurre en otras ciudades como Praga, Munich, etc., las figuras que rodean al reloj cobran vida y comienzan a moverse. Es un espectáculo digno de ser observado, y vais a notar que muchísima gente aparte de vosotros piensa lo mismo, por lo que es mejor que estéis allí unos diez minutos antes de la hora en punto. He aquí unas imágenes como resumen de esta parte de la visita.

Anna-Seiler
Anna-Seiler
Schützenbrunnen
Schützenbrunnen
Torre del reloj
Torre del reloj

Al continuar la visita llegamos a otra serie de fuentes bastante curiosas, sobre todo la Zähringerbrunnen, que se encuentra después de la torre del reloj. Al pasar dicha fuente, encontramos a la derecha la Casa Museo de Einstein, ya que el físico, nacido en Alemania, estuvo viviendo en la capital suiza cuando tenía 24 años, trabajando en la Oficina de Patentes, y a su vez y por su cuenta, en la Teoría de la Relatividad. Es bastante llamativo la presencia de tiendas a las que se entra como si se tratara de bodegas o sótanos, y este es el caso del Café de Einstein.

Zähringerbrunnen
Zähringerbrunnen
Casa de Einstein
Casa de Einstein

Existen más tiendas con el mismo estilo que el Café de Einstein, siendo ésta la más llamativa. Posteriormente, seguiremos viendo más fuentes, de las que no me llamó especial atención ninguna de ellas, aunque dejaré alguna foto para que las veáis (Simbsonbrunnen). Lo que si despertó mi curiosidad fue la simpleza del Ayuntamiento de la ciudad, y más tratándose de la capital del país. A su lado se encuentra la Iglesia de San Pedro y San Paolo que también es bastante notoria.

IMG_1806

Ayuntamiento
Ayuntamiento
Iglesia de San Pedro y Pablo
Iglesia de San Pedro y Pablo

La siguiente parte de la visita nos llevó directamente a las orillas del río Aar donde se puede contemplar la belleza de la ciudad. A su vez existen dos miradores, uno en el denominado Jardín de las Rosas y otro justo en el sentido opuesto, que permiten disfrutar de unas maravillosas vistas de la ciudad. Esta parte de la visita resultó la de mayor interés gracias a la preciosidad de las vistas como bien podéis comprobar a continuación. La claridad del agua invita al baño, y en la época del año en la que yo estuve (Agosto), es muy normal ver a los suizos refrescándose en los ríos de las ciudades, así que como bien se dice: “donde fueres haz lo que vieres”.

Berna I
Berna I
Berna II
Berna II

Una vez se concluye con esta parte del paseo, se volverá siguiendo otra ruta, cuya parada principal será la Catedral que no se encuentra del río. La Catedral de Berna data del siglo XV, cuando se comenzó a construir, pero no llegó a ser terminada hasta finales del XIX. Es el edificio religioso más alto de Suiza, como bien se ha podido comprobar en la foto anterior, y su patrón es San Vicente de Zaragoza. Su interior también tiene mucho interés artístico, siendo gratuita la entrada. Lo único por lo que se tiene que pagar es por la ascensión a la torre.

Vidrieras Catedral
Vidrieras Catedral
Catedral
Catedral

El último lugar de la ciudad marcado en el mapa con especial importancia son el Palacio federal. He aquí la razón.

Palacio Federal
Palacio Federal

Y para concluir tenía intención de añadir un resumen musical de algunas de las fotos que más me llamaron la atención en mi visita a Berna, pero esta gente de wordpress pide el aguinaldo en el caso de compartir videos así que no es posible. Si alguno estáis interesado lo podéis ver en el siguiente enlace http://www.youtube.com/watch?v=COD6i7gfpRI. Como siempre espero que os haya gustado esta entrada y hasta la próxima.

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