Y ahora sí, llegó el momento más esperado por Carolina y en este post pasaré a describir, en detalle, cómo es una boda polaca, o al menos en la que yo estuve.

En primer lugar, he de decir que la boda tuvo lugar en Tomaszów Lubelski, situado al sudeste de Polonia. La ceremonia católica tuvo lugar sobre las 4 de la tarde, durando alrededor de una hora. Al final de ésta es cuando comienzan las tradiciones típicas de cada lugar.

Al salir los novios de la Iglesia, los amigos y familiares lanzan monedas y los novios recogen todas las monedas, significando la recogida de las mismas prosperidad en la unión de la pareja. Al concluir esto, los pareja, los amigos y los familiares pasan de la iglesia al emplazamiento donde tiene lugar la recepción.

A continuación, los invitados van pasando a saludar a los novios,darles la enhorabuena y a darles los respectivos regalos de boda. Aquí concluyó la parte tranquila de la boda.

Ahora comienza una jornada intensiva de comer y beber. En nuestro caso, comenzó a las 17.30 concluyendo allá por las 5 de la mañana o incluso un poco más tarde. Una parte muy original de la boda a la que acudí (gracias al detalle Karolina y Tomek) fue poner en las mesas unas guías de cómo sobrevivir a una boda polaca. En nuestro caso esas guías estaban en polaco y en inglés para los invitados extranjeros. En primer lugar, y como consejos más importantes y que en todo momento hay que tener presentes, tenemos:

1. No intentes comer todos los platos que vayan a aparecer en la mesa. Es humanamente imposible. Casi tan difícil o incluso más que ganar 7 Tours de Francia seguidos sin doparse como bien dijo Lance Armstrong (Ese no estuvo en una boda en Polonia).

2. No bebas vodka salvo cuando haya brindis que son pedidos por invitados a la boda o bien por la pareja. El no seguir este consejo puede llevar a una catástrofe sin precedentes en tu vida, perdiéndote el resto de la boda por estar en un estado deplorable. Además no intentes seguir el ritmo al que beben los polacos. Es imposible.

El resto de consejos también tienen su importancia, pero estos dos son los que hay que tener más en cuenta en el desarrollo del convite.

Al sentarnos en nuestros respectivos lugares, marcados por una cuchara de madera con nuestros nombres, pudimos observar el menú  y los distintos horarios de las cosas que iban a pasar a lo largo de la tarde-noche. Aquí comienzas a entender el consejo de no comer todo. ¡9 cenas! Si amigos, lo estáis leyendo bien, 9 cenas. Una detrás de otra, con sus distintos platos en cada una de ellas, sopas (muy típicas y exquisitas para ser sincero en estos lugares), carnes, pescado, etc. Por si no fuera poco con estos platos, tenías más bebida y comida alrededor de la sala por si te habías quedado con hambre. He aquí unos ejemplos.

Boda I
Boda I
Boda II
Boda II
Boda III
Boda III
Boda IV
Boda IV
Boda V
Boda V
Boda VI
Boda VI
Boda VII
Boda VII

 

Como podéis comprobar con las imágenes, la comida es excelente, entrando hambre sólo con verla. Pero imaginaos toda la noche comiendo, 9 cenas os recuerdo, y esto en la sala donde se esta celebrando el evento. Increíble es la única palabra que se me ocurre para definirlo.

Ahora entro a contar algunos de los eventos que tenían lugar durante la celebración. La diferencia que he encontrado con respecto a las bodas españolas que he presenciado, es que en las bodas polacas hay mucha más interacción con los invitados. Existen multitud de juegos, bailes, etc. durante toda la noche. Aunque no te guste bailar, como es mi caso, bailarás, ya que el ambiente festivo invita a ello. Una de las razones por las que hay que comer y beber con mesura es esto: tener energías para poder participar en los distintos juegos y bailes que se desarrollan durante toda la noche. Algunos de los juegos, son conocidos por todos tales como el de la silla, pero con un ligero cambio: al apagar la música, el que lleva el liderazgo y la voz cantante en el juego, dice una prenda, y las/los participantes en el juego tienen que traerla inmediatamente y sentarse en la silla, quedando eliminado el que se queda sin silla. Las risas son continuas durante este juego y todos los demás que se llevan a cabo. A todos os vendrá a la cabeza ahora, ¿cuál es el Paquito el Chocolatero polaco? Pues ahí no tengo respuesta clara, ya que como bien os he comentado antes, no se para de bailar, hacer congas a lo largo de la sala, cadenas varias, bailes entre todos, etc.

 

Otra de las tradiciones de las bodas polacas es el denominado oczepiny. Esto ocurre alrededor de la medianoche, y oficialmente marca el primer día de la vida de la novia como mujer. La dama de honor retira el velo de la novia, y cuando éste ha sido retirado, la novia lo lanza como si fuera el ramo de flores tradicional de las bodas españolas al grupo de solteras que están presentes en la celebración.

Esto ocurre entre los distintos bailes y juegos, y la continua comida y celebración. En otro de los eventos de la noche, el novio lanzará la corbata o pajarita al grupo de expectantes solteros presentes en la sala, conformando junto con la chica soltera que atrapó el velo la siguiente pareja en “casarse”. Esta pareja comenzarán un baile que será seguido por todos los asistentes a la boda. También existen otros juegos durante el evento consistentes en todo tipo de pruebas con los novios, amigos y amigas de los mismos, familiares, etc. Es decir, un sinfín de diversión, comida, bebida y bailes que culminará a altas horas de la madrugada.

Lo siguiente que voy a contar no tuve la suerte de presenciarlo en persona. La boda a la que acudí dura ¡dos días!. La pena es el no haber podido estar el segundo día, que al parecer consiste en una continuación de la celebración de la noche anterior, pero de una manera más informal, consistente en una especie de barbacoa que se alarga durante todo el día hasta la noche, en la que continúan los bailes, comida, bebida y diversión.

En resumen, dos días llenos de diversión en los que los amigos y familiares de la pareja, tienen el placer de celebrar junto con ellos el inicio de su nueva vida como matrimonio.

Este post va especialmente dedicado a Karolina y Tomek, por los que he tenido la oportunidad de descubrir la tradición de las bodas polacas y celebrar con ellos un gran día.

 

 

 

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