Como bien comenté en el último post, el siguiente iba a estar dedicado a la visita a Cracovia, dejando la descripción de cómo se desarrolla una boda en Polonia, o al menos la boda a la que yo acudí, para el último post de la visita a Polonia.

Comenzaré con la descripción de la visita a la ciudad de Cracovia.

Al igual que la capital del país (previamente explicada), Cracovia es una ciudad con un tamaño no demasiado grande, lo que hace que pueda ser visitada cómodamente a pie. He de decir que el primer lugar visitado no era la ciudad propiamente dicha, sino unas minas de sal a las que se llega después de coger un tren de cercanias que tarda unos 30 minutos en llegar a destino. Las minas visitas fueron las llamadas Kopalnia Soli “Wieliczka”, para aquéllos interesados en echar un ojo en internet a la página web de las mismas. Para los que no tengan tanto interés, he de comentar que se realiza una visita guiada de las minas (disponible en muchos idiomas, incluído español). En primer lugar, se inicia el descenso a las minas por unas escaleras no muy espaciosas, pero tampoco comparables a las escaleras del Ierónimus no nos vayamos a asustar. Una vez se llega a la zona inferior comienza la visita, en la se va caminando por distintos túneles construídos. Estas minas datan del siglo XIII, y todavía hoy en día producen sal de mesa. Lo que más me sorprendió, aparte de su profundidad (327 m), fue la longitud, ya que supera (y no es broma) los 300 km. Evidentemente en el recorrido turístico no se recorre tanta distancia, pero aún así es un trecho de unos 4 km. En la primera parte de la visita se pueden hacer tantas fotos como se guste (ejemplos posteriores), pero a partir de la mitad de la visita, se tiene que pagar para seguir haciendo fotos. Tampoco es un precio desmesurado, pero debido al desconocimiento del interior de las minas, en ese momento decidí no pagar. Tan sólo diez segundos después me arrepentí enormemente de no haberlo hecho. En frente nuestro apareció una sala enorme, con numerosas piezas artísticas, véase esculturas, cuadros, etc., realizados con sal. En esta sala, según nos comentó nuestro guía, la gente más adinerada de Polonia realiza fiestas privadas e incluso bodas. Una de las obras que más me llamó la atención fue la Última Cena de Leonardo da Vinci en un formato que jamás habría podido imaginar. El final de la visita fue un continuo ir y venir de sorpresas agradables, pudiendo decir sin ningún tipo de miramientos que estas minas es uno de los espectáculos naturales más impresionantes que jamás haya contemplado en persona.

Minas de Sal I
Minas de Sal I
Minas de Sal II
Minas de Sal II
Minas de Sal III
Minas de Sal III

Una vez concluída la visita a las minas de sal, el siguiente paso era visitar la ciudad de Cracovia. Como bien comenté en la anterior entrada, Cracovia era la capital de Polonia hasta que el rey Segismundo III decidió trasladarla a Varsovia en 1596. Esta ciudad se encuentra atravesada por el río Vistula, con un casco histórico que fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1978. Este centro histórico está formado por la ciudad vieja, Kazimierz (parte judía) y el Wavel Castle.

Mi visita comenzó por la parte judía, Kazimierz. En primer lugar, visité la que se denomina Old Synagogue. Es la sinagoga más antigua de Polonia y uno de los monumentos más importantes de la arquitectura judía en Europa. Si no recuerdo mal fue construída allá por el siglo XV y el precio para visitarla no es nada excesivo (el equivalente en euros son aproximadamente 2 euros).

Old Synagogue
Old Synagogue

Posteriormente, me dirigí al cementerio judio más antiguo de la ciudad. Es considerado uno de los cementerios judíos más impresionantes de Europa Central. Data de 1551, y durante la II Guerra Mundial fue casi destruído por los nazis. Pero, por suerte para los visitantes, fue reconstruído posteriormente. Al igual que para la Old Synagogue, se tiene que pagar una entrada (no recuerdo el precio con exactitud), que permite la visita de una pequeña sinagoga al lado del cementerio y el propio cementerio. Al realizar la visita, por respeto a los difuntos, se ha de ponerse una cofia judía. El estado de conservación del cementerio es muy bueno, pudiéndose observar incluso inscripciones judías prácticamente intactas. Para todo aquél que no haya visitado aún un cementerio judío, hay que remarcar que no se va a encontrar flores en las tumbas, ya que la creencia es que las flores son para el disfrute de los vivos. Ellos por su parte dejan piedras, simbolizando el respeto y recuerdos duraderos de una persona, para que perduren para siempre, junto con la gran piedra, que es la tumba en sí. Existen casos en los que debajo de las piedras existen cartulinas que contienen los deseos que se dejan para que sean leídos por Dios. He aquí algunas de las fotos más atractivas del cementerio.

Cementerio judío I
Cementerio judío I
Cementerio judío II
Cementerio judío II

Una vez visitada la zona judía de la ciudad, el sendero marcado por la maravillosa guía de Polonia de El País Aguilar me llevaba al Castillo de Wavel. En momentos de calor, como el que yo estuve, la subida al castillo se hace un poco pesada por la pendiente de las cuestas, pero merece mucho la pena. Este castillo se construyó en el siglo XIV, con una emplazamiento maravilloso que permite tener grandes vistas del resto de la ciudad. Cuando yo lo visité, aunque no estoy seguro de si está allí como exposición permanente, se podía visitar una especia de museo en el que estaba expuesto la obra La dama del Armiño de Da Vinci. Aún así, la parte que más impresiona se puede observar nada más llegar a la entrada del castillo, en el que se presenta ante nosotros un patio enorme con un fondo multicolor donde se encuentran el Castillo Real y la Catedral de Wavel.

Subida al Castillo
Subida al Castillo
Castillo Wavel
Castillo Wavel

Al concluir esta parte de la visita, bajé del castillo dirigiéndome al centro de la ciudad propiamente dicho. En el camino me detuve a contemplar varias iglesias que merecían mucho la pena, pero no me voy a parar mucho en esos detalles. La parte importante llega cuando se presenta ante ti la Plaza Mayor o Plaza del Mercado. En ella destaca la plaza en sí, pero también la presencia de varias iglesias, sobre todo la Basílica de St Mary’s. Al igual que en Varsovia, el centro histórico concluye con la presencia de otro Barbican, muy bonito desde el punto de vista arquitectónico y turístico, pero de poco uso real.

Plaza Mayor
Plaza Mayor
St Mary's
St Mary’s
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