Después de mucho tiempo sin escribir en el blog voy a intentar retomar la historia más o menos donde lo deje allá por el mes de junio del año pasado, justo después de una gran visita a Roland Garros. El siguiente lugar visitado fue Londres del que ya tenéis suficientes noticias todos los que seguís el blog más o menos con normalidad, luego no voy a centrarme en esa parte. El mes de junio pasó acabando demasiadas tareas laborales antes de las merecidas vacaciones estivales en el mes de julio. De las vacaciones que tuve, he de reconocer que no visité ningún lugar nuevo ya que pasé la mayoría del tiempo en Salamanca, simplemente descansando, haciendo parrilladas, fiestas piscineras, etc. Clara prueba de esto es la siguiente imagen de la famosa fiesta piscinera en casa de Diego,

Una vez el tiempo de vacaciones concluyó en Salamanca, los siguientes destinos serían Suiza y Polonia, uno por motivos laborales y otro para celebrar la boda de mi amiga Karolina.

Este post y los siguientes, los voy a centrar en las maravillas que pude ver en mi estancia en Polonia, además de tratar de describir cuidadosamente cómo se desarrolla una boda polaca.

Las principales ciudades de Polonia, sobre todo en plan turista, son Varsovia y Cracovia. Ninguna de las dos es extremadamente grande, con lo que son manejables a la hora de ser visitadas a pie.

En primer lugar, me voy a centrar en la descripción de la visita a Varsovia.

En ella me alojé en un albergue cercano al centro de la ciudad, en el que las facilidades a la hora de conseguir mapas, visitas guiadas y participación en eventos eran amplias. Por este motivo, lo primero que hice fue una visita guiada gratuita (esto de que los free tours se estén poniendo de moda es un chollo). El centro de la ciudad me resultó muy atractivo pese a que la gente lo tilda de falto de edificios históricos, pero muchos de ellos pueden olvidar que Polonia, y en especial la capital, fue totalmente masacrada durante la II Guerra Mundial por los alemanes. Concretamente en 1944 tuvo lugar el Alzamiento de Varsovia que dejo totalmente destruído el centro histórico de la ciudad. Posteriormente fue reconstruído, y ya en 1980 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, como ejemplo de reconstrucción total.

En lo que respecta a la historia de Varsovia, como bien explicó nuestro guía en el tour por el centro de la ciudad, hay que recordar que fue a principios del siglo XVI (no recuerdo la fecha, siempre podéis mirar la Wikipedia para ilustraros), cuando el rey Segismundo I el Viejo entró en la ciudad y el gobierno local juró lealtad al rey polaco, formando desde entonces, tanto la ciudad como la provincia de Varsovia, parte del Reino de Polonia. En esos momentos, la capital de Polonia estaba en Cracovia (ciudad que se explicará a continuación), pero un incendio en el castillo real de Cracovia a finales de este siglo, hizo que el rey Segismundo III trasladara la corte a Varsovia un año después.

De hecho, la entrada al centro de la ciudad está marcado por la presencia de la columna de Segismundo, erigida en 1644 por el hijo de Segismundo III, Ladislao IV. Al parecer, esta columna quedó inservible en la Primera Guerra Mundial, pero no fue removida hasta 1930, y en ese momento se renovó también el pedestal. Durante el Alzamiento de 1944 la Columna fue demolida por las tropas nazis, y reconstruída unos años más tarde. En esta misma plaza se encuentra el Palacio Real, edificio de una gran belleza.

Palacio Real Varsovia
Palacio Real Varsovia

Una vez vimos la entrada al centro de la ciudad, nos dispusimos a pasear por sus calles recibiendo múltiples comentarios y anécdotas sobre la historia de Varsovia, pero me quiero centrar en sitios que merece la pena ver dentro de este centro histórico. En primer lugar, si en algún momento decidís visitar Varsovia, deberéis probar la comida en uno de los pocos Milk Bars que se encuentran en la ciudad, lugares creados en la época del comunismo y en el que se pueden degustar especialidades polacas como los Pierogi por precios más que razonables. El lugar de obligada visita en el centro de la Ciudad es la plaza del Mercado caracterizada porque la reconstrucción que se realizó dejó los edificios en las mismas posiciones y con las mismas fachadas que tenían antes de sufrir los bombardeos de la II Guerra Mundial.

Plaza del Mercado
Plaza del Mercado

Por lo demás, Varsovia se caracteriza por la presencia de muchas iglesias en sus calles, algunas de ellas de una gran belleza, pero debéis tener en cuenta que es un país en el que el catolicismo está muy arraigado, con lo que hay muchos servicios (misas) a lo largo del día durante los cuales las iglesias no pueden ser visitadas. Os dejo unas fotos más del centro de la ciudad por si os interesa algo en particular.

Varsovia I Varsovia II

Por último, dentro del casco antiguo, aunque colindante con el mismo se encuentra el Barbican, una muralla construída con fines más vistosos que prácticos ya que no tenía el típico uso de muralla.

Barbican
Barbican

Existen otros muchos lugares a visitar en Varsovia, pero la falta de tiempo también hizo que no pudiera visitar todos, con lo cual es una ciudad que seguramente visite en un futuro para volver a ver emplazamientos como los descritos y también otros nuevos.

Al no llevar la cámara de fotos necesaria, las fotos nocturnas brillan por su ausencia, pero alguna sí que se pudo hacer, como en el caso del Palacio de Cultura y Ciencia.

Espero que os haya gustado el post, y pronto seguiré escribiendo más cosas interesantes, primero sobre Cracovia y también sobre Suiza.

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