Durante el puente de la Ascensión, la segunda ciudad visitada fue Hamburgo, ciudad más rica de Alemania en la actualidad, más que le pese a los habitantes de la región bávara del país germano. Hamburgo cuenta con cerca de 2 millones de habitantes, y es el tercer puerto más importante de Europa después de Rotterdam y la apreciada Amberes.

A Hamburgo llegamos la noche del día 17 después de haber visitado Lübeck por la tarde. En esta primera noche nos alojamos en el Generator Hostel, muy cercano al centro de la ciudad y a la Hauptbahnhof. Esta cadena de albergues no era nueva para mí, ya que durante mi estancia en Londres estuve viviendo varias semanas en uno de ellos.

En el caso de Hamburgo, el albergue era mucho más nuevo, con muchas facilidades, unas habitaciones bastante agradables y un precio nada despreciable para poder pasar una agradable estancia en Hamburgo. El único problema es que sólo tenía disponibilidad para todos nosotros una de las noches, teniéndonos que mover el siguiente día a otro hotel a las afueras de Hamburgo.

Antes de ir a Hamburgo investigamos sobre los lugares más interesantes a visitar, y descubrimos que se podía realizar uno de los famosos Free Tours organizados por Sandeman’s New Hamburg. El día comenzó desayunando unos bollos en el parking del hotel, y encaminándonos posteriormente a la plaza del ayuntamiento de Hamburgo donde nos reunimos con un numeroso grupo de gente de distintos países en el Starbucks Coffee situado justo en frente del Ayuntamiento de Hamburgo, un edificio digno de mención por su belleza.

Estos tours sin duda alguna te sirven para descubrir anécdotas sobre las ciudades visitadas, que en caso de ir por tu cuenta, seguramente no serían conocidos.

La primera parada del tour no nos llevó muy lejos del Starbucks, justo unos metros hacía la derecha, donde se encuentra una especie de obelisco como homenaje a los caídos en la Primera y Segunda Guerra Mundial. Al lado se observa el río Alster, que se conserva en la ciudad como dos lagos, y que junto con el Elba son los ríos principales que pasan por la ciudad. Aquí tuvimos la primera anécdota a reseñar del Tour, ya que los patos y cisnes que ahí pudimos ver tenían brazaletes en las patas con distintos números, lo cual llamó la atención de todos los presentes. La razón es que existe una leyenda, o un dicho, que comenta que la ciudad de Hamburgo seguirá siendo próspera siempre y cuando estos cisnes y patos permanezcan en el Alster y con vida. Por ello, cualquier persona que agreda, e incluso insulte a los dichosos animales puede ser llevada a juicio.

Una vez contemplada esta zona de la plaza del Ayuntamiento, la siguiente historia correspondía al origen de la ciudad de Hamburgo. Éste proviene de la época de Carlomagno que ordenó la construcción de un castillo, el Hammaburg, para poder vigilar las orillas del río Elba.

El lugar donde se asentó este castillo no está demasiado claro, pero la siguiente parada del tour nos llevó al lugar que tiene más papeletas como localización del Hammaburg. En la actualidad el emplazamiento está ocupado por una iglesia medieval llamada St Petri.

Cuando se visitan ciudad alemanas de esta importancia, hay que tener muy presente que la mayor parte de los edificios son nuevos o remodelados después de la Segunda Guerra Mundial como consecuencia de los bombardeos. En Hamburgo además, y como bien nos recordó nuestro guía durante todo el tour, hay que considerar el Gran Fuego del año 1842 en el que alrededor de un cuarto de la ciudad fue destruida.

Justo al lado de esta iglesia, hay otra de origen medieval, la St Jacobi Church. Esta iglesia tiene una anécdota muy interesante ya que en su interior cuenta con uno de los órganos más importantes de las iglesias alemanas y europeas. Debido a esto, despertó el interés de artistas de la talla de J. S. Bach. Éste presentó su interés en tocar el instrumento, y los encargados accedieron a ello, con la siguiente pregunta: ” ¿Y cuánto nos vas a pagar por poder tocar?” Evidentemente Bach no aceptó el puesto de trabajo.

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