Una de las principales razones de cogerme un piso amplio en los lugares donde voy habitando es la posibilidad de recibir visitas de amigos, familia procedente de distintos lugares. La semana pasada éste fue el caso, con la visita de Diego, Jonatán y Jaime.

El primero de los días llegaron por la tarde del viernes y para comenzar con buen pie el fin de semana, acudimos a un restaurante en Amberes llamado Amadeus que es famoso por sus excelentes costillares y, por lo que a nosotros respecta, postres caseros. Las costillas estaban como bien he comentado excelentes, y posteriormente, dentro de los postres se probaron mousses de chocolate, dame blanche, y uno que nos sorprendió a todos por su calidad, una tarta de manzana con helado de vainilla. El resumen de la cena fue: Excelente.

El siguiente punto de visita correspondió a Bruselas, ciudad que muchos de los que seguís estas líneas conocéis bastante bien. En ella, comimos el típico kebap al que siempre acudo en la ciudad y por supuesto la visita de los lugares más representativos como la Grand Place, Atomium, etc, además de otro menos conocido como es el museo de aviación y guerra presente en el parque del cincuentenario de la capital europea.

Un punto importante en las visitas a Bruselas, siempre es la degustación de unos excelentes gofres que parecen llegados desde el mismísimo paraíso, para concluir con la visita obligada del bar Delirium, que cuenta con un número ingente de cervezas procedentes de los sitios más recónditos del mundo.

El domingo, las visitas se encaminaron al país vecino, Países Bajos. El primer lugar visitado, fue la zona de molinos de Kinderdijk, una grata sorpresa y maravilloso paraje, al que acudimos gracias a la recomendación de dos amigos, Jon y Oihane, que nos hablaron de que merecía la pena. En este lugar, y debido a la climatología de las últimas semanas en el centro de Europa, los ríos se encontraban helados, y por esa razón, una gran multitud aprovechaba la situación para realizar patinaje sobre hielo, o bien caminar por encima del río. Las imágenes en esta ocasión hablan por sí solas.

Molinos de Kinderdijk.

Una vez la visita a Kinderdijk concluyó, emprendimos camino hacia Amsterdam, ciudad que también estaba teñida de blanco por la cantidad de nieve, hielo y frío que nos ha acompañado en las últimas semanas. Era la primera vez en muchos años, y por supuesto la primera vez para nosotros, en la que se podían contemplar la inmensa mayoría de los canales de la capital holandesa cubiertas de una gruesa capa de hielo que daba la posibilidad de caminar por ellos.

En Amsterdam, los sitios visitados fueron los típicos lugares turísticos como plaza de los museos, mercado de las flores, Anna Frank Huis, y por supuesto, barrio rojo, además de comer en un KFC próximo a la plaza del Dam.

El último lugar que recibió nuestra visita conjunta fue Lieja, lugar conocido por sus gofres, pero que, debido a los horarios de comercio en territorio belga, no nos permitió su degustación como hubiera sido deseado.

En lo venidero, seguiré explicando distintas visitas y lugares de interés en territorio belga y proximidades.

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